Por Rafael Romero

La patria no puede ni debe andar de tumbo en tumbo. Tampoco puede seguir sin un proyecto de nación sostenible y humanista. Lamentablemente, desde distintos sectores sociales poco se está haciendo frente a la indiferencia y ante la ausencia de liderazgo, ambos factores causantes del desgobierno, la corrupción y la violencia callejera.

Sin embargo, hay algunas excepciones, como los medios digitales que amparan esta columna, dándonos una luz de esperanza y prodigándonos un espacio de lucha, como la que concretan los colectivos “Ciudadanos de Valor” y la “Escuela de Alta Política ABB” mediante actividades que aportan a la preparación personal en valores, a la capacitación política y a la formación cultural, por amor a la sabiduría tal como ocurría en las escuelas de filosofía de la antigua Grecia.

En ese contexto, con las actividades culturales y los talleres de líderes promovidos por los citados colectivos, se elevará mejor el nivel de los activistas sociales, se contribuirá a la capacitación política, a la formación filosófica y a la elevación de la conciencia patriótica, tal como lo reconoció un intelectual, político y pensador contemporáneo como Lyndon LaRouche, quien ponderó la vinculación entre el arte, la ciencia y la música para la mejora de la calidad emocional y espiritual de los habitantes de este planeta. Por fortuna, no todo está perdido cuando hay ciudadanos conscientes y militantes de la cultura, quienes ya están promoviendo actividades claves que redundarán en provecho de la sociedad peruana, como Nexar Babilonia, Randall Alegría, Luis Tenorio, Silvia Medina, Reynaldo Vásquez, Hitzumi Ledesma, José Lezama, Elizabeth Quispe, Lilian Villafane, Juan Manuel Coello, Enrique Ipanaqué, María Bravo, Holmes Alfredo, Nacor Torres, Mirtha Sarmiento, Enrique Figueroa, Juan Encarnación, Nacor Torres, Mirtha Sarmiento, Meliba Camarena, Enrique Figueroa y Ernesto Fuentes, entre otros grandes ciudadanos de valor.

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