A Bruno Ascenzo le sobran los sueños. Tiene obras, películas y proyectos en camino, pero algo en él cambió. A los 41 años, sus ambiciones ya no apuntan solo a lo profesional, como ocurría antes, cuando parecía urgente hacerlo todo y hacerlo rápido. Desde que cruzó los 40 —o quizá desde la pandemia, ese sacudón que obligó a tantos a mirar la vida de otra manera— empezó a entender que también había momentos personales y vínculos que no quería seguir perdiéndose.
“Me di cuenta de que había valorado mucho lo profesional, y eso estaba bien, pero también había descuidado mi lado más personal: mi vida privada, mi familia”, cuenta.
Ascenzo empezó en televisión a los 13 años, en la telenovela “Travesuras del corazón”, y desde entonces no se detuvo. Actuó, escribió, dirigió, condujo, hizo teatro, cine y televisión. Construyó una carrera extensa desde muy joven, pero ese impulso también tuvo costos: en el camino se perdió momentos familiares, viajes con amigos y matrimonios importantes.
“Hubo un momento en el que dije: aquí algo está mal”, recuerda.
Hoy habla de tener una vida más equilibrada. No quiere dejar de trabajar, pero tampoco quiere que el trabajo se lo lleve todo. Y quizá por eso “Flores en las nubes”, la obra que ahora dirige, aparece en un momento especialmente coherente con esa búsqueda.

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