Criada en el Callao, Alessandra Rivera encontró desde muy pequeña en la música, el movimiento y la interpretación una forma natural de expresión. “Crecí en el Callao, donde el arte se respiraba en cada esquina”, señala la artista multidisciplinaria, cuya formación y sensibilidad artística estuvieron marcadas desde el inicio por una vocación constante que orientó su trayectoria personal y profesional.

Su trabajo integra performance, teatro musical, danza y creación escénica, con una línea profundamente vinculada a la experiencia migrante y a la identidad cultural latinoamericana.

Su historia también está marcada por una experiencia personal decisiva: la enfermedad crónica de su madre, situación que influyó en su relación con el tiempo, el cuidado y la memoria, elementos que atraviesan actualmente su trabajo escénico.

Durante la pandemia, su vínculo con el arte se consolidó como un eje central de su desarrollo personal y profesional.

Hubo un momento en el que el arte dejó de ser una elección para transformarse en un eje vital”, señala. “En el escenario encuentro una forma de procesar lo que no siempre puede decirse en palabras”.

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