En su exposición del panorama nacional, Dimitris Mavridis, economista del equipo de Perú de la OCDE, señaló que el momento que transcurre el Perú es positivo por, sobre todo, un factor coyuntural.

Perú tiene términos de intercambio comercial muy favorables, con altos precios de metales que exportan, como el oro, cobre, litio. El mercado laboral también sostiene la demanda, a su vez con un aumento del empleo y de los ingresos laborales que crecieron en alrededor 4% interanual en el inicio del año”, comentó.

Sin embargo, esta condición sumamente favorable, y que se replica por al menos dos años consecutivos, viene siendo opacada por retos estructurales, al análisis desde la organización. En diálogo con Gestión, Paula Garda, jefa del equipo de Perú y Colombia de la OCDE, apuntó cuáles son estas “anclas”.

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Es verdad que Perú podría estar creciendo a mayores niveles por los precios elevados de los metales. Pero el desempeño económico depende no solo del entorno externo, sino también de cuellos de botella internos y de choques adversos. En el caso de Perú, el crecimiento en torno al 3% refleja tanto ese viento de cola externo como limitaciones más estructurales —por ejemplo, incertidumbre política y factores de oferta como disrupciones energéticas o eventos climáticos y factores estructurales— que han contenido una expansión más vigorosa”, explicó.

Así, la situación subrayó que desde la OCDE buscan poner énfasis en reformas que permitan elevar de manera sostenida la inversión y la productividad. Con esto, episodios favorables, por ejemplo, de precios internacionales, se traducirán “en mayores ganancias de crecimiento a mediano plazo y en mejoras más sostenidas del bienestar de la población”.

Un aspecto que abordó Garda es que el Perú ha demostrado que, pese a su crecimiento, su nivel de productividad es “muy débil”. “Hay retos estructurales muy marcados”, indicó.

“Algunas reformas van por reducir la informalidad. A su vez, se requiere una reforma integral en varias dimensiones, invertir en capital humano, en la primera infancia, que responda más a su mercado laboral, aumentar la productividad de las microempresas y medianas, que representan más del 90% del total de empresas. Es necesario realizar inversiones en ese sentido”, resumió.

¿Respuesta de política fiscal?

Durante la presentación de esta actualización, Luiz de Mello, director de la Subdivisión de Estudios por Países del Departamento de Economía de la OCDE, indicó que para la economía mundial se prevén menores dinamismos: un 2.1% y 1.8% para este y el siguiente año.

El principal riesgo para la economía global es la incertidumbre que tiene varios factores conectados, entre ellos motivados por la crisis en Medio Oriente. Así, aparece una mayor inflación con efectos más severos en países en desarrollo, poco margen de respuesta fiscal y una mayor relación con los precios de energía, subrayó.

Consultada sobre las condiciones de Perú para hacer frente a un escenario más adverso, Garda, señaló que el Perú entra a este contexto con “fundamentos macroeconómicos relativamente sólidos, que actúan como amortiguadores importantes”.

En particular, destacó la credibilidad del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el anclaje de las expectativas de inflación y los bajos niveles de deuda pública, así como la disponibilidad de reservas internacionales. Sin embargo, también existen vulnerabilidades.

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