Ayer comprando pan en la esquina, la señora me dice "¿tienes cambio wawita?" con sonrisa. Me dió tanto asco su cara de falsa compasión pensando que soy de la sierra y pobre. Lima huele a racismo hasta en lo cotidiano, nadie se salva.
Ayer comprando pan en la esquina, la señora me dice "¿tienes cambio wawita?" con sonrisa. Me dió tanto asco su cara de falsa compasión pensando que soy de la sierra y pobre. Lima huele a racismo hasta en lo cotidiano, nadie se salva.
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